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¿Cómo componer su primer trabajo para piano?

Componer. Todo pianista ha oído la palabra y sabe que significa, pero tan sólo unos pocos pueden hacerlo bien. Algunos intentan durante toda su vida ser capaces de componer una única pieza musical, y otros parecen ser capaces de arrancar del instrumento bellísimas composiciones en cualquier momento. Y aunque parece ser natural en algunos ¿cómo es que constantemente producen magníficas melodías que pueden transportarnos lejos?

Estos músicos dotados tienen un modo seguro por el cual crean sus composiciones para piano y utilizan este método para cada obra que crean. Ninguno puede decirte la fórmula específica para crear una buena pieza musical dado que hay muchos pasos diferentes y áreas en las que pensar cuando estas dispuesto a componer. Para ayudarte a encontrar tu método aquí te presentamos los principales componentes de una composición junto con una breve descripción de cada uno para mostrarte exactamente qué involucra cada área de la composición.

Tema.
¿De qué se trata tu composición? ¿Qué estás tratando de expresarle al oyente? ¿Una primavera, una tormenta eléctrica, otro país, amor, tristeza? Hay millones de temas diferentes y emociones que la música puede evocar en cualquier oyente, y tú deberías tener una idea general acerca de lo que tratará tu composición. Una vez que hayas resuelto esto descubrirás que el proceso entero resulta mucho más sencillo. Mientras estés creando en otras áreas de tu partitura mantén el tema en tu mente para que no te apartes de él. Escríbelo en una hoja de papel y colócala frente a ti, como si fuera la meta que estás tratando de alcanzar con tu composición. El tema es la vida de tu obra por lo cual deberías mantenerlo siempre cercano a tu corazón, y a tus dedos, mientras trabajas.

Melodía.
Cuando decidiste componer una pieza de música probablemente ya tenías unas pocas notas revoloteando por tu cabeza. Ese sonido es tu melodía y debería ser el punto central de tu composición. Fue probablemente ese sonido que te llevó a definir el tema, o viceversa, y ambos debería estar trabajando siempre codo con codo. Por ejemplo, si tu tema es el amor, entonces una cacofonía de percusión y notas estridentes no son el mejor modo de transmitir ese sentimiento de amor al oyente. Pero maravillosas melodías que derriten el corazón con dulces y cálidos vientos y un suave piano detrás se adecua muchísimo mejor para crear una atmósfera de amor. Una vez que haz alineado tema y melodía el resto de tu composición será mucho más fácil de crear. Utiliza tu base melódica y expándete sobre ella a lo largo de la pieza, permitiéndole crecer y moverse hacia donde quieras que vaya. Tu melodía te guiará en la parte de los estribillos, el cual será el siguiente foco de tu composición.

Estribillo. Es el fragmento musical que será repetido al menos dos veces a lo largo de la obra. Puede ser tan simple como unas pequeñas líneas de música, o tan complejo como una página entera, todo depende de la longitud y del tema de tu composición. El estribillo es esa parte que todo oyente reconocerá la segunda vez que la oiga y sabrá que es justamente el estribillo. Es también el punto en el que se encuentran impecablemente el tema y la melodía y permite al oyente ver la tormenta eléctrica, oír esas aves que cantan en primavera, o visualizar aquellas olas rompiendo en la playa. El estribillo es lo que unirá a tu composición y te dará una base para trabajar con las partes restantes de la pieza musical.

Introducción. Algunos compositores no pueden crear una sola pieza sin su introducción mientras que a otros no les preocupa en absoluto. Esta sección puede ayudarte a introducir al oyente en la obra musical y a establecer la atmósfera global de la pieza. Las tormentas eléctricas comienzan generalmente con una lluvia ligera, por lo que puedes utilizarla como una introducción para establecer la atmósfera y anticipar la tormenta. Pero, también pueden surgir de repente, con un estruendo sorprendente por lo que puedes representar eso en la introducción y posicionar luego al oyente en el ojo mismo de la tormenta. Sea como sea la introducción depende del compositor y debe hacer que el oyente se meta en tu composición.

Puente. El puente es la parte de tu composición que conecta dos secciones musicales que no podrían relacionarse de otra manera. En la mayoría de los trabajos musicales el puente es utilizado como pausa para ayudar al oyente a reflexionar sobre las secciones previas de la melodía. Se lo emplea entre la melodía y el estribillo, y suele estar comprendida por unos breves pentagramas.

Instrumentos. Un buen compositor conoce sus instrumentos, sus registros, sus sonidos y sus tonos. No importa si estás componiendo una pieza sólo para piano o para una orquesta entera, conocer los instrumentos y sus capacidades te ayudarán a crear grandes arreglos musicales o variaciones de la misma obra. Junto con el instrumento viene su intérprete, y deberías considerar también quién interpretará tu composición a medida que la vas creando. Si estás escribiendo para piano, no necesitas considerar cosas como longitud de la inspiración, pero en lugar de ello deberás pensar en las habilidades del intérprete promedio, posición de las notas en las teclas, y su resistencia para interpretar largas y complejas melodías. Conocer los instrumentos y sus intérpretes te ayudará a convertirte en un mejor compositor.

Cambios. Una vez que haz desarrollado una melodía, el tema, y así sucesivamente comenzarás a ubicar estos ítems en tu composición. Pero crear una pieza musical que se basa en patrones que se repiten constantemente se torna un poco aburrido por lo cual necesitarás realizar algunos pequeños cambios. Al hacer esto lograrás que el oyente escuche verdaderamente tu trabajo y se concentre en el. Puedes crear una segunda melodía para complementar a la primera e insertarla en la melodía original sin temor a crear cambios en el sonido general. O también puedes añadir un estribillo completamente diferente o un puente, que te ayude a realizar una transición entre dos estilos distintos dentro de la misma melodía.

Una vez que tienes aseguradas estas secciones básicas de la melodía podrás trabajar en otras tales como tu estilo personal—el cual tomará un papel muy importante en el sonido final de toda la composición, puesto que es completamente diferente de un compositor a otro, y nadie puede decirte como crear tu propio estilo individual. Con tu propio estilo encontrarás el patrón que más prefieras como ser: melodía, estribillo, puente, melodía estribillo, puente, final, o cualquier otro totalmente al azar y diferente. Simplemente sentándote al piano con un grabador, lápiz y papel estarás asumiendo el primer paso en completar una obra maestra para piano de la cual estarás orgulloso el resto de tu vida.

Notas sobre Diana Krall

Diana Krall, pianista canadiense, cantante y compositora, creció en una ciudad llamada Nanaimo en la Isla Vancouver en la Columbia Británica. Su padre (quien juntó grabaciones de jazz y tocó un poco de piano) y su madre (también pianista) alentaron su interés por el jazz y la expusieron a los grandes músicos. Ella comenzó estudiando piano a los 4 años y tuvo varios grupos pequeños de jazz mientras estaba en la escuela secundaria. Cuando tenía 17 años, tocó en el Festival Internacional de Jazz Vancouver y ganó una beca escolar para la Escuela de Musica Berklee de Boston.


El bajista legendario Ray Brown escuchó a Krall en Canadá, y la alentó a mudarse a Los Ángeles para estudiar con él. Mientras estaba en Los Ángeles, también comenzó a estudiar con Jimmy Rowles, quien la alentó a cantar y a tocar el piano. En 1990, Krall se mudó a Nueva York y comenzó a tocar con su propio trío. Tres años más tarde, grabó su primer disco en la empresa Canadiense “Justin Time Records”. En 1994 —cuando este episodio de Piano Jazz ya estaba grabado— firmó con el sello GRP, comenzando una larga asociación con el productor Tommy LiPuma; quien produjo el lanzamiento “Only Trust Your Heart“ de 1995. Esta grabación caracterizó a un grupo de todas estrellas comenzando por Krall, incluyendo al mentor Ray Brown, al bajista Christian McBride, al baterista Lewis Nash y al saxofonista Stanley Turrentine.

Cada una de las grabaciones de Krall se encontró con una creciente admiración crítica y un éxito comercial. Su disco “When I Look in Your Eyes” le hizo ganar un Grammy por la Mejor Actuación Vocal de Jazz. Krall se reunió con el cantante Elvis Costello en los Premios Grammy 2002, y los dos comenzaron una relación para luego casarse un año más tarde. El lanzamiento de Krall del 2004, “The Girl in the Other Room”, incluyó varias colaboraciones con su marido.

El concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo

Compuesta en 1939, el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo es, sin duda, su obra más famosa. Inspirado por los jardines del Palacio Read de Aranjuez, “la fragancia de las magnolias, el canto de los pájaros y las fuentes” están dentro de la música como Rodrigo las describe.

Joaquín Rodrigo nació en 1901, y fue cegado por la difteria a los tres años, quien más tarde dijo que la enfermedad lo convirtió en un músico a temprana edad. Rodrigo estudió música en Valencia y París. Era un pianista brillante, pero a diferencia de lo que muchos piensan, no era un maestro en la guitarra.

El Concierto de Aranjuez se estrenó en Barcelona en 1940, con Regino Sainz de la Maza tocando la guitarra. El concierto fue un éxito instantáneo, llevando a muchos musicólogos a estimular a Rodrigo a hacer música de guitarra clásica popular. El concierto consta de tres movimientos:

Allegro con spirito: Un movimiento de danza estilo fandango mostrando las complejidades y delicias de balancear una guitarra y una orquesta. Adagio: Un lento movimiento con melodías folk españolas y bellas armonías y el Allegro gentil: Un movimiento gentil en los “dedos de los pies”


La mayoría de nosotros probablemente hemos oído pasajes del segundo movimiento en múltiples ocasiones a lo largo de nuestras vidas, ya que se utiliza frecuentemente en la televisión y en las películas. Después de escuchar el concierto en su totalidad, es fácil ver (y escuchar) por qué el trabajo fue tan bien recibido en su estreno. Es simplemente hermoso.

Un gastroenterólogo gana el primer concurso de piano Van Cliburn de YouTube

El Dr. Christopher Shih, un gastroenterólogo, quien también encontró su camino alrededor de las obras de Chopin y Bach, ganó el primer concurso de Youtube de la Fundación Van Cliburn para amateurs de 35 años en adelante, según dijo la organización ayer.

El video ganador de Shih, posteado en el sitio Youtube, era un video de su actuación solista en el piano interpretando “Los Requiebros” del compositor español Enrique Granados. Shih recibió 701 votos de un total de 2.389, según dijo la fundación Fort Worth. Hubo 41 participantes en el concurso.


El video fue grabado el año pasado en el concurso Internacional de Boston para Amateurs Excepcionales, en donde Shih ganó el primer premio. “Me sentí muy complacido al escuchar que gané”, dijo Shih, de 35 años, especialista en el Maryland Digestive Disease Center, en una entrevista telefónica. “Trato de tocar en el nivel más alto posible porque esta música es maravillosa, es literatura compleja compuesta por genios”.

La Fundación Van Cliburn es conocida por sus competencias para pianistas profesionales que comenzaron a realizarse en 1962 para encontrar y crear a músicos clásicos jóvenes. La Competencia Internacional de Piano de la fundación para Amateurs comenzó en 1999 y se lleva a cabo cada cuatro años. La victoria de Shih asegura su entrada automática para la próxima competencia en el 2011.

Dr. Christopher Shih

El concurso de YouTube se lanzó en Febrero para permitirle a los pianistas no profesionales competir más regularmente, dijo Sevan Melikyan, un portavoz de la fundación, en una entrevista telefónica. Shih, nativo de Chicago y quien ahora vive en Ellicott City, Maryland, a tan solo 20 minutos de Baltimore, comenzó a tocar el piano cuando tenía 5 años. Se graduó en el Colegio de Harvard en 1993, asistió a una escuela de medicina en la Universidad Johns Hopkins y fue a la Universidad de Pennsylvania para una residencia en medicina interna. Luego de sus estudios de medicina, se apartó del piano por una década debido a su riguroso calendario de entrenamiento.

Shih, padre de dos hijas, dijo que no tiene tiempo para practicar varias horas al día, pero que cuando se acerca una competencia o actuación, aumenta su entrenamiento. Actualmente, planea tocar de 2 a 3 veces al año y podría llegar a tocar en La Sorbonne, Paris en Octubre. Por ahora, Shih no está listo para dejar de lado sus instrumentos médicos para convertirse en un músico de tiempo completo.

“Siempre voy a ser un doctor”, dijo Shih. “Los pianistas tienen un tiempo difícil para encontrar trabajos profesionales, y yo estoy limitado a lo que puedo aceptar”.

Elton John subasta su piano

El presidente honorario del club de futbol Watford venderá su piano de cola en una subasta en Londres próximanente. Elton John, quien fue presidente del club dos veces y que actualmente es presidente honorario, venderá su piano de cola Steinway, el cual fue utilizado para ensayos y conciertos de público conocimiento en Bonhams, junto con otros instrumentos musicales.

Piano de Elton John va a subasta

Elton John ensayó la famosa canción, que actualmente se encuentra al tope de los rankings, llamada “Don't Go Breaking My Heart”, acompañado por Kiki Dee, utilizando el piano mencionado en su casa de Windsor. El piano se encuentra valuado entre £35,000 y £45,000, y mide 8 pies y 11 pulgadas (alrededor de 2 y medio metros).

El piano, entonces, se subastará en Bonhams, Knightsbridge, el próximo Viernes 18 de Julio.

Se publica el segundo volumen de los diarios de Prokofiev

En el Volumen Uno de la traducción de Anthony Phillips de los diarios de Prokofiev, publicado en el año 2006, conocimos al “Prodigioso joven” que deslumbró y horrorizó a los pre-revolucionarios de San Petersburgo, viajando a París y a Londres en 1914, y ganando una comisión del influyente Serge Diaghilev. Recordemos que un tercer volumen a publicarse prontamente nos remontará hasta el año 1933, año del regreso final de Sergei Prokofiev a la Unión Soviética.

Prokofiev

En este segundo volumen nos encontramos con el compositor, aún es un hombre joven, acercándose a su cumpleaños número 24 y al umbral de ser una celebridad internacional. El estallido de la Primera Guerra Mundial puso final al ballet de Diaghilev, Ala y Lolly, pero Prokofiev ingeniosamente rescató un trabajo sinfónico del mismo, la Suit Scythian, la cual acabó por confirmar su reputación, tanto en su país como en el extranjero, como uno de los modernistas más progresivos de la música clásica contemporánea, aunque según Stravinsky como provocador de un escándalo musical.

Los años abordados por este segundo volumen presencian eventos cruciales en Europa y particularmente en Rusia, pero evidencian que incluso durante tiempos de guerra, Prokofiev—evidentemente corrompido por su obsesión con los viajes luego del éxito de sus visitas a la capital francesa y británica—se encuentra aún emprendiendo peligrosos viajes por tierra y mar, primeramente a Italia, a través del Mar Negro, Bulgaria, Macedonia y Grecia, y posteriormente a Nueva York por el camino del expreso Trans-siberiano a Vladivostok, y de allí en barco hasta Japón (donde es forcado a pasar dos meses luego de perder un barco hasta Valparaíso), Honolulu y San Francisco.

“Luego”, escribe Prokofiev en su diario entrado el 20-22 de mayo de 1915, “en presencia de los Futuristas, hemos tocado una versión de dueto para piano del tema “The Rite of Spring” (El rito de la primavera). A este punto había oído el trabajo tan sólo una vez… y tenía una vaga comprensión del mismo… estaba extremadamente nervioso puesto que sabía que era increíblemente difícil. Stravinsky, pequeño y frío como es él, se infartó mientras tocaba, sudaba y cantaba o más bien, graznaba, y cayó como un fuerte y buen ritmo, que tocamos Le Sacre para añadir un efecto más aturdidor a la situación. Para mi inesperado asombro descubrí que Le Sacre es un trabajo magnífico”.

El ojo testigo de Prokofiev relata encuentros con sus grandes músicos contemporáneos—y el accesible estilo conversacional capturado en la traducción de Philips—hace que estos diarios sean irresistibles a su lectura, y no sólo para historiadores de música. Prokofiev tuvo contacto personal con Debussy (en el Volumen Uno), Richard Strauss y, por supuesto, Rachmaninoff, el pianista más grande de su tiempo, cuya actitud distante hacia el joven Klaviertiger no descartó una rencorosa admiración de su talento como compositor (a pesar de que Prokofiev, es el polo opuesto de Rachmaninoff como compositor, nunca estuvo seguro de cuán sincero era el viejo).

Composición sobre Prokofiev

En un fascinante apéndice, Philips publica una entrevista de 1918 con Motoo Otaguro, el crítico musical japonés, en la cual Prokofiev dice que ha escuchado el “Rito de la Primavera” en una versión para piano a cuatro manos, y admite que Stravinsky es, con reservas, uno de sus compositores rusos contemporáneos favoritos (junto con Scribain y Mussorgsky). Acerca de Rachmaninoff, él permanece cauteloso: “Respecto a sus composiciones, a algunas personas les gustan, y a otras no, pero todos coinciden en su supremacía como pianista”.

Grabaciones recomendadas de Brendel

Hemos preparado una selección de las grabaciones recomendadas del pianista Alfred Brendel, todas bajo el sello de Philips excepto donde esté indicado:

Beethoven: Sonatas para Piano (completas), 10 CDs. Lo mejor de sus tres grabaciones integrales; lecturas perceptivas e intensas que reflejan la dedicación y devoción del pianista.


Beethoven: Los cinco Conciertos para Piano, 3 CDs. Brendel hizo cuatro grabaciones de los conciertos de Beethoven, todos marcados por un rigor intelectual basado en la teoría. Pero el mas espontáneo es el concierto grabado en 1983, con la Orquesta Sinfónica de Chicago bajo la dirección de James Levine.

Haydn: 11 sonatas de piano, 4 CDs. El cuidadoso estudio que Brendel aplicó a estas maravillosas piezas lo liberó a explorar sus caprichos, sus delicadezas y su riqueza y variedad artística.


Schubert: Sonatas para Piano, d. 784, 840, 894, 959, 960; 2 CDs. La mirada en constante renovación que siempre ha mantenido joven la forma de tocar de Brendel apunta a estas irresistibles interpretaciones.

Mozart: Conciertos para Piano (completos), 12 CDs. Mozart: Sonatas para Piano. El Mozart de Brendel alardea una claridad cristalina y un agudo final pianístico que confecciona a medida un fastidioso estilo de su elemento.

Schubert: “Winterreise” (Decca). Es uno de las pocas grabaciones de Brendel como líder acompañante, junto al esplendido barítono alemán Matthias Goerne, un colega de buena mente, espíritu y talento musical.

Schoenberg: Concierto para Piano (con los conciertos de violín de Schoenberg y Berg) (DG). Brendel introduce la enredada obra maestra del siglo XX en tres continentes, y la expone aquí con tremenda autoridad, elegantemente acompañada por Rafael Kubelik y la Sinfonia Bávara.

Un poco de jazz del bueno

Estos principiantes tocan una bella pieza de jazz. Ellos son Miles Davis, Herbie Hancock, Wayne Shorter y Ron Carter.

Recordando a Aaron Copland

Fue el primer compositor americano que ayudó a traer la música Americana a la vanguardia. También fue director de orquesta, profesor y escritor que escribió libros sobre música, así como su autobiografía “Copland: de 1900 hasta 1942” y “Copland: Desde 1943 en adelante”. Compuso música coral y de cámara, música para orquestas y bandas, óperas, ballets y partituras de películas.

Su hermana mayor le enseñó a tocar el piano. Copland también se inscribió en un curso por correspondencia para aprender acerca de la armonía. En 1921, asistió a una escuela en Fontainebleau, donde se convirtió en alumno de Nadia Boulanger. Boulanger le enseñó composición y fue una gran influencia para Copland.

¿Alquien se anima a decir qué pieza de Aaron Copland es la siguiente?

Hallada pieza coral de Bach

Vía La Nación veo que han encontrado la partitura de una pieza coral de Bach.

Dos musicólogos de Halle descubrieron una fantasía sobre una composición coral del genial compositor alemán
LANACION.com |


Otras obras clásicas imprescindibles

Hace poco hablábamos de algunas obras clásicas que todos debían conocer y, por cierto, nuestros lectores dijeron que la lista era corta y que faltaban algunas piezas que ellos sugerían. Aquí agregamos algunas piezas clásicas imprescindibles.

Rhapsody in Blue de George Gershwin
Casi cualquiera puede reconocer la Rapsodia en azul de Gershwin. Al igual que O Fortuna de Orff, Rhapsody in Blue fue utilizada en muchas películas y shows de televisión. Algunos la consideran estrictamente jazz, mientras que otros dicen que es una pieza clásica, cuando en realidad es una combinación perfecta de ambas. Aquí hay un hecho interesante, cuando Gershwin fue comisionado para escribir la pieza, la escribió tan rápido que no tuvo tiempo de componer la parte de piano. En su primera actuación, Gershwin improvisó la parte del piano. Más tarde, finalmente, la compuso.


Dies Irae del Requiem de Verdi
Una composición muy potente. La gente de todo el mundo, incluso a los que no les gusta la música clásica, aprecian este trabajo. Dies Irae de Verdi es posiblemente el movimiento de la obra más conocido y reconocible. Aunque, muchos amantes de la música clásica nos pueden decir el nombre y el compositor de la pieza, la gran mayoría del mundo no puede. Su corazón golpeando los ritmos y conduciendo las melodías es verdaderamente inspirador. A continuación el fragmento conducido por Claudio Abbado.

Dies Irae del Requiem de Mozart
Aunque es drásticamente distinta al de Verdi, el Dies Irae de Mozart no tiene nada que envidiarle en cuanto a la intensidad y en la ferocidad. Compuesta en 1791, esta fue la última obra escrita por Mozart. El Requiem es una pieza muy popular, no sólo por su belleza, sino que también por su misterio. Hay muchos mitos en torno a los detalles exactos de cómo se terminó el Requiem. Mozart murió antes de que la obra fuera terminada; fue Süssmayr quien en realidad terminó el trabajo.

Chick Corea se presentó en Toronto

Los pianistas que hacen recitales solos parecen tener trabajo duro. Mueven sus hombros de arriba abajo y sacuden sus brazos, presionan y hasta golpean las teclas, pero siempre manteniendo una expresión tan constante en sus rostros que seria posible olvidar que lo hacen por diversión.

Chick Corea, por otro lado, realmente disfruta sus conciertos de piano. No es solo su genial y comunicativa personalidad que mantiene en el escenario, hablando y divirtiéndose con el público como si fuera una reunión de amigos en un cuarto con un piano; hay algo mas importante acerca del enfoque de Corea hacia la música.

Chick Corea

Temprano en su show solista, Corea anuncia que va a interpretar algunas melodías de Thelonious Monk. Dadas las diferencias en sus formas de tocar, nadie podia esperar que Corea suene de la misma forma que Monk.

Pero Corea fue mas allá de eso, alejando notablemente las melodías de Monk de sus lecturas originales. Un blues Monk, el cual los músicos de jazz tratarían como lento, un blues torcido, se transformó en un abstracto boogie-woogie en las manos de Corea. Claramente fue más Corea que Monk, pero el pianista mostró elementos que otras interpretaciones nunca ofrecerían.

En escencia, Corea enseñó como escuchar nuevas melodías, un ejercicio que repitió toda la tarde del show. Su inusual forma romántica renovó por completo las piezas de Monk, y a su vez realizó Vals para Debby (en un tributo a Bill Evans, mas tarde en el show) en una astuta reversión, estableciendo el tema en tiempo comun antes de cambiarlo a vals para la improvisación (la grabación original de Evans lo hace al revés).

Hubo momentos en los que Corea interpretó segmentos de música clásica, evocando a artistas como Debussy y Ravel. Sin embargo, cuando Corea se focalizó en el repertorio clásico actual, incluyendo selecciones de los preludios de Alexander Scriabin, su confianza en la destreza como solista fue insuficiente para sacarle brillo y sombra a las piezas (aunque su improvisación en el preludio no. 4 fue brillante).

A pesar de todo, Corea dejó en claro desde el principio que interpreta las piezas por diversión, introduciéndolas con un chiste: “Bienvenidos a mi sala de ensayo”. Y de hecho, al final de un show de casi tres horas, organizó un juego en la audiencia para cantar en una parte de “But Beautiful”, “On Green Dolphin Street” y “España” (que se muestra en el video que sigue). No sonaría exagerado afirmar que muchos de los espectadores volvieron a sus casas con aire de triunfo.

Selección de obras de música clásica que todos debemos escuchar

O Fortuna de Carmina Burana por Carl Orff
Por lejos es la más consultada sobre el trabajo clásico, O Fortuna se toca en cientos de películas, programas de televisión, comerciales y otras formas de medios de comunicación. Muchos de los que escucharon esta famosa pieza pueden tararear la melodía y, a veces, la describen como inquietante, atrapante y grandiosa. O Fortuna es el movimiento de apertura de Carmina Burana de Carl Orff, un trabajo para una gran orquesta, coro y vocalistas solistas. Se la puede escuchar en la película 300 y en el siguiente video.



Rapsodia Húngara número 2 en en Do sostenido mayor por Franz Liszt

Cuando escuché esta pieza para lo que pensé que era la primera vez, me sorprendí por lo familiar que me era. Después de escucharla varias veces más, de repente me golpeó… la había escuchado en unos dibujitos de Bugs Bunny hace 15 años. Estaba tocando la pieza en frente de una gran audiencia entre muchas distracciones. No creo que los dibujos animados se sigan haciendo de esa forma. Lang Lang la interpreta seguidamente.

Sous le dôme épais de Delibes
Siendo ya bien conocida, El dúo de la flor de Delibes se hizo cada vez más popular por el uso de la obra de British Airways en una campaña publicitaria reciente. Esta clásica pieza cuenta con un dúo entre una coloratura soprano y una mezzo-soprano.
Esta pieza de Delibes se encuentra también en las películas El presidente americano, Tomb Raider y La familia de mi novia. A continuación una bella interpretación.

Las Gnossiennes de Erik Satie

La palabra “gnossienne” describe varias piezas de la música de piano compuesta por Erik Satie que no encajan en ninguno de los estilos actuales de música clásica como un preludio para piano o una sonata. Satie solucionó fácilmente este dilema simplemente titulando a las piezas con una palabra completamente nueva e inventada, en este caso “gnossienne”. Aunque la etimología y la pronunciación de la palabra “gnossienne” inventada por Satie siguen siendo un misterio para muchos, lo que está claro es que sus seis gnossiennes son maravillosamente únicos e intrigantes. Acto seguido, la famosa pieza número 1.



La creación de los Gnossiennes

Satie compuso sus primeros tres gnossiennes alrededor del año 1890, sin tiempo para líneas de compaces (práctica a veces denominada “tiempo absoluto”) ni marcas de tempo tradicionales o incluso de notas musicales. Los resultados peculiares de Satie pueden ser leídos como una poesía musical ya que uno puede interpretar la pieza con muy pocas restricciones, puesto que sus marcas de tiempos fueron hechas con frases como “no dejes”, “suavemente, con intimidad” y “no estes orgulloso”. Los primeros gnossiennes (Nros.1 y 3) se publicaron en septiembre de 1893 en Le Fígaro musical Número 24, mientras que el Nº 2 fue publicado en Le Coeur el mes siguiente. Los tres gnossiennes restantes, Nros. 4-6, fueron compuestos en 1891, 1899 y 1897, respectivamente. Sin embargo, no fueron publicados hasta 1968.

Las cualidades musicales de los Gnossiennes
Los gnossiennes de Satie a veces son vistos como una continuación musical de su popular Trois Gymnopedies, aunque algunos musicólogos creen que se parecen mucho más a sus Sarabandas. De cualquier manera, es evidente que música como esta nunca fue compuesta antes, por lo que es fácil entender por qué se le dio este enigmático título a los mismos. Los sentimientos inherentes de la atemporalidad e infinidad de cada pieza proceden de los trabajos de la naturaleza cíclica ya que puedes dejar repitiéndose cada gnossienne y nunca distinguir claramente el comienzo y final si no fuese por la pausa generada por tu reproductor de CD generada entre cada tema. Al igual que Gymnopedies, Satie compone melodías solitarias con cadencias y fraseos apoyados por armonías y estructuras de acordes poco complejas y casi elementales, aunque utiliza mayormente tríadas y algunas inversiones.

Recordando la sinfonía Eroica de Beethoven

La Sinfonía Eroica fue representada por primera vez en privado a principios de agosto de 1804. Hubo dos posibles actuaciones posteriores, incluyendo a una en el Palacio Lobkowitz el 23 de enero de 1805. Sabemos por escritos descubiertos de Lobkowitz, uno de los patrones de Beethoven, que la primera actuación pública fue el 7 de abril de 1805 en el “Theater-an-der-Wien” en Viena, Austria. Esta claro que la actuación no fue tan bien aceptada o entendida como le hubiera gustado al compositor. “Incluso el alumno de Beethoven, Ferdinand Ries, fue inducido por la entrada del cuerno falso a mitad del primer movimiento y fue reprendido por decir que el compositor había entrado mal. Harold Schoenberg nos dice que, “El Musical de Viena se dividió por los méritos de la Eroica. Algunos la llamaron la obra maestra de Beethoven. Otros dijeron que el trabajo simplemente ilustró el afán de la originalidad”.


Sin embargo, quedó claro que Ludwig había planeado conscientemente para componer una obra de amplitud y alcance inigualable. Tres años antes de que escribiera la sinfonía Eroica, Beethoven había declarado que no estaba contento con la calidad de sus composiciones hasta la fecha y que “De ahora en adelante tomaré un nuevo camino”.

Claves y estructuras de la Eroica

La obra fue compuesta en Mi bemol Mayor y la orquestación llamó a dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos contrabjos, tres cuernos, dos trompetas, timbales y cuerdas. Hector Berlioz discutió el uso del cuerno con Beethoven (compaces 166-260 durante el tercer movimiento) y el oboe (compaces 348-372 durante el cuarto movimiento) en su “Tratado sobre Orquestación”. La sinfonía es la tercera de Beethoven (opus 55) y consiste de cuatro movimientos.

Las Cuatro estaciones de Vivaldi

Las Cuatro estaciones de Vivaldi es inequívocamente el trabajo mas famoso de Antonio Vivaldi. Obviamente, integrado por un total de 500 conciertos, uno de ellos estará obligado a ser un éxito. Seguramente escuchaste muchos movimientos de las Cuatro Estaciones de Vivaldi en películas como Juago de espías o Lo que importa. Seguramente fuiste a un casamiento en donde se tocaron las cuatro estaciones de Vivaldi. Si paras y escuchas, es probable que se este tocando en algún lado.

Notas e información histórica
Las cuatro estaciones de Vivaldi se publicaron en 1725, en un conjunto de doce conciertos titulados “Il cimento dell'armonia e dell'inventione” (El cimiento de la armonía y la invención). Cada concierto es distinto en la forma de los movimientos rápidos-lentos-rápidos. Las cuatro estaciones de Vivaldi apelaron especialmente al francés. El Rey Luis XV le tomó cariño a ‘Primavera' (que se aprecia en el video que sigue) y ordenó que se toque en los momentos menos esperados.


Las cuatro estaciones de Vivaldi esta entre la música mas audaz de programa del periodo barroco. Antonio Vivaldi escribió los Sonetos para que vayan a la par con cada movimiento de las Cuatro Estaciones. Que asombroso es como Vivaldi con exactitud retrató cada Soneto sin perder la calidad total y el balance del trabajo. Yo recomiendo escuchar cada movimiento de las Cuatro Estaciones mientras se leen los sonetos correspondientes. Es realmente una experiencia única.

Voces de Primavera Opus 410 de Strauss

Frühlingsstimmen (Voces de Primavera) de Johann Strauss II es uno de los valses mas famosos creado por Strauss. Compuesto en 1882, el vals Voces de Primavera de Strauss ha estado cautivando al público desde entonces. El Vals Voces de Primavera fue escrito para incluir a una soprano solista, más probablemente para Bianca Bianchi, una coloratura para una soprano bien conocida y talentosa, durante la época de Strauss. Sin embargo, su debut en Viena fue mal recibido. No fue hasta que el vals fue estrenado en Rusia que obtuvo la atención que se merecía. Poco después, Strauss transcribió el vals Voces de Primavera para piano. Su labor recientemente revisada le hizo ganar una aclamación crítica, y su fama llegó mucho más allá de Viena.


Mientras que no hay pausas ni movimientos en esta pieza musical, el vals puede ser dividido en tres partes de dos pares de valses basados en las ideas musicales presentadas en el trabajo. El primer par de vals, y el más familiar de los tres, comienza en forma tradicional. Su frase declarativa de apertura da paso a su famosa melodía fantástica. A medida que progresa, Strauss introduce su par energético, antes de repetir el tema de apertura. La segunda parte del vals tiene un sonido casi pastoral. Sus melodías gentiles y armonías son un contraste delicioso con el par anterior del vals. Mientras que el tercero sigue siendo el más variado y el menos restrictivo, parece encajar perfectamente dentro del vals. Por último, Strauss re-introduce el tema de apertura para finalizar la pieza.

Notas sobre Charles Ives

George Ives, el padre de Charles Ives, fue un líder de la banda del Ejército de los EE.UU. durante la Guerra Civil Americana. George Ives fue un músico consumado, recibiendo entrenamiento en flauta, corneta, violín y piano. Él enseñó en lecciones privadas y toco en varios shows de viajes. “Mollie” Elizabeth Parmalee, La madre de Charles, dio a luz a Charles el 20 de octubre de 1875 y a J. Moss un año más tarde. George y Mollie se casaron el 1 de enero de 1874.

Ives, influenciado fuertemente por su padre, tomo rápidamente interés por la música en una temprana edad. Estudió piano y órgano con varios profesores. Ives también recibió lecciones informales de su padre, mientras que Charles cantaba en una clave al mismo tiempo que su padre lo acompañaba tocando otra. Cuando Charles tenía 14 años, se convirtió en organista de una iglesia, convirtiéndolo en el organista asalariado más joven del estado. En 1894, después de que Ives comenzara a estudiar en Yale, su padre murió repentinamente de un ataque al corazón.

Cuando Ives entró a Yale, fue un virtuoso en el piano y en el órgano. Sin embargo, debido a su participación en la iglesia protestante y en la música folk americana enseñada por su padre, Ives tenía poco conocimiento en la música clásica. Mientras estudiaba con Horatio Parker, fue estimulado a aprender estilos de música por imitación (como su padre), que pueden ser escuchados en la Sinfonía N º 1 de Ives. Ives también estudió griego, latín, francés, alemán, literatura, matemáticas y ciencia política. Después de graduarse en 1898, Ives eligió un plan de carrera en seguros. Su primer trabajo fue en la Mutual Life Insurance Co en la ciudad de Nueva York. Después de trabajar en otra compañía de seguros, creo su propia compañía, Ives & Myrick, que se convirtió en un gran éxito. En su tiempo libre, el todavía componía y tocaba el órgano en Danbury, Nueva York, New Haven, y Bloomfield. Ives se casó con Harmony Twitchell en 1908. Después de casarse, dejó de tocar el órgano durante los fines de semana (que le permitió tener aún más para componer).

A finales de la década del 20, Charles Ives sufrió una cadena de ataques cardíacos. Lamentablemente, estó desencadenó en el final de su composición. Sin embargo, él siguió revisando y reafinando sus composiciones anteriores. Ives se retiró de los seguros en 1930, y le dedicó su tiempo a la música. Asistió a varios estrenos de sus obras. Continúo trabajando con sus piezas. A Ives le diagnosticaron diabetes y más tarde murió a causa de un accidente cerebrovascular. Harmony donó sus manuscritos a la biblioteca de Yale. Seguidamente la Sonata para piano Número 2 de Charles Ives.

El Elijah de Felix Mendelssohn

El Elijah de Mendelssohn es la dramática historia del profeta biblico Elijah que convoca a la gente para la justicia, realiza milagros y lucha en contra del ídolo falso al cual el pueblo rinde culto. Se enfrenta a la malvada reina Jezabel. Termina con Elijah subiendo al cielo en un carro de fuego.

Breve historia de Elijah
El gran rendimiento y aceptacion por parte del publico del oratorio de San Pablo en el festival de Rhenish Music en Düsseldorf en 1836 fue tan exitoso que condujo a Mendelssohn inmediatamente a considerar la composicion de un trabajo similar. Él escribió a un amigo íntimo, en Londres, Karl Klingemann acerca de su plan. Mendelssohn optó por Elijah, el profeta del antiguo testamento de Israel que predicó en contra del falso ídolo de la gente del pueblo.

Klingemann no pudo dedicar ningún tiempo a la actividad artística, debido a las dificultades financieras relacionadas a la adhesión de la Reina Victoria en Inglaterra. Sin embargo, cuando Mendelssohn estuvo en Londres por dos semanas en 1837, elaboró el diseño básico del oratorio. También estableció de nuevo contacto con un clérigo, Julius Schubring. Finalmente, tuvo que pasar a Schubring cuando Klingemann suspendió el trabajo en Elijah.

Fundamentales diferencias religiosas se pusieron en el camino. Schubring quería claramente que Cristo sea el cumplimiento de las profecías de Elijah y quería su aparición. Mendelssohn estaba en desacuerdo. Esto condujo a su ruptura. Mendelssohn regresó al proyecto en 1845 para culminarlo por su propia cuenta. A continuacion podemos apreciar la obertura:

El oratorio La creación de Haydn

En sus últimos años, Franz Joseph Haydn creó el oratorio “La Creación”, su obra maestra. El compositor clásico Austríaco expresó su visión de la creación, como se expuso en la Santa Biblia y en el poema de John Milton “El paraiso perdido”. “La Creación” de Joseph Haydn es considerada su mayor trabajo. Trabajó sin descansar en este oratorio justo antes del siglo XIX. Haydn, en la época en que estaba trabajando en esta enorme composición, dijo: “Nunca he sido tan devoto como cuando compuse La Creación. Todos los días me arrodillo y oró ante Dios para que me de fuerza en mi trabajo”. Seguidamente puede apreciarse un fragmento de la obertura, bellísima por cierto.


Breve Historia de La Creación
El trabajo fue escrito por sugerencia de Salomon, el gerente ingles de Haydn, mientras Haydn estaba en su segundo viaje por Inglaterra, de 1794 a 1795. En ese momento, él era un gran éxito en Londres. Se sugirió que el compositor clásico escribiera un oratorio en la tradición Inglésa similar al Mesías de George Handel.

Sin embargo, el inglés de Haydn no era suficientemente bueno como para componer un trabajo de tal magnitud, por lo que se llevó los textos con él cuando regresó a Viena. Fue hacia el final de 1795 o a principios de 1796, que su amigo Gottfried Van Switen, un generoso patrón de las artes y una figura influyente en la vida musical de Viena, le hizo la misma propuesta para componer un oratorio.

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