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Grandes pianistas tocan la sonata fácil en Do Mayor K545 de Mozart

Es realmente raro encontrar piezas “fáciles” de compositores clásicos tocadas por grandes pianistas. Mozart posee una sonata para piano en Do Mayor la cual es usualmente interpretada por jóvenes estudiantes de piano pues es comparativamente mas sencilla que el resto de las sonatas de Mozart. A continuación veremos primeramente a Daniel Barenboim y luego a Mitzuko Uchida interpretando el segundo movimiento de dicha sonata.


¿Sabemos realmente cómo murió Mozart?

¿Fue Wolfgang Amadeus Mozart asesinado por su contemporáneo, Antonio Salieri?

Este mito ha sido perpetuado en la historia de este famoso músico por más de 200 años. Aquí presentaremos los hechos. Todos sabemos que las teorías de conspiración no son algo nuevo en la historia. El asesinato de Kennedy, el alunizaje del Apollo, la muerte de Lady Di, entre otras. Pero una conspiración bastante previa a las anteriormente nombradas ha sacudido el mundo de la música cientos de años atrás y perdura incluso hoy en día. ¿Sabemos realmente cómo murió Mozart? ¿Fue el prolífico genio musical Wolfgang Amadeus Mozart víctima de una común enfermedad, o fue de hecho asesinado por su celoso colega, Antonio Salieri?

Mozart

Previo a responder las preguntas antedichas examinaremos un poco la biografía del compositor.
El 5 de Diciembre de 1791, Wolfgang Amadeus Mozart murió de lo que actualmente llamamos fiebre reumática. Por aquella época, Mozart estaba profundamente endeudado y como resultado, fue enterrado en una tumba sin nombre y su entierro precedido simplemente por el sepulturero. Durante muchos años después de la muerte de Mozart parecía no haber controversia alguna sobre su muerte. Fue tan sólo después de la muerte del colega de Mozart, Antonio Salieri, que comenzaron a publicarse rumores que sostenían que Salieri había confesado en su lecho de muerte haber envenenado a Mozart. Dichos rumores dieron paso al mito que ha perdurado hasta el día de hoy, habiendo sido reiterado de muchas maneras diferentes con el correr de los años.

Los hechos acerca de Mozart y Salieri
Por medio del análisis de comunicaciones y relatos personales de muchísimas fuentes parecería que Mozart y Salieri eran, en realidad, bastante amigables el uno con el otro. Sin embargo hubo momentos en los que ambos se enfrentaron, por ejemplo cuando Salieri convocó a Lorenzo da Ponte (el letrista de Mozart para la ópera Don Giovanni) para que regresara a Viena.

Por otro lado, hay mayor evidencia de que Mozart y Salieri estaban en realidad, bastante contentos de trabajar juntos. Salieri interpretó varios de los trabajos de Mozart e incluso ambos trabajaron juntos en una pieza para piano y vocales. En todos los relatos recolectados ha aparecido que ambos se admiraban y envidiaban mutuamente. Tal vez Salieri haya envidiado la genialidad que Mozart tenía para componer, pero Mozart probablemente haya también envidiado el status que Salieri poseía como Kappellmeister, una posición por la que Mozart había presionado duramente en Salzburgo para conseguirla, pero que falló en el intento.

El mito continúa incluso hoy
Como hemos mencionado previamente, la comunidad académica cree que el mito de que Antonio Salieri envenenó a Wolfgang Amadeus Mozart es completamente falso. Comenzando con autores tales como Alexander Pushkin y continuando con famosos compositores, tales como Rimsky-Korsakov, el mito de la culpabilidad de Salieri fue repetido una y otra vez en diferentes versiones. La controversia fue revivida una vez más hacia finales del 1980 con el lanzamiento de una película, que con el tiempo se ha hecho muy famosa, a la cual se tituló simplemente Amadeus. Si bien todas esas versiones modificadas se basan en relatos ficcionales, cada uno reaviva el mito centenario. A diferencia de estos magníficos músicos, el mito del asesinato de Mozart por su colega Antonio Salieri, simplemente, no morirá jamás.

Dos versiones del nocturno opus 27 número 2 de Chopin

Uno de los mas bellos nocturnos de Chopin es el que corresponde al opus 27 número 2. Hemos encontrado dos versiones notablemente difentes en cuanto a la interpretación pero esencialmente en cuanto al tiempo de duración. La primera de ellas corresponde a la del joven pianista Lang Lang con una duració de mas de 6 minutos.


La siguiente interpretación corresponde al pianista italiano Maurizio Pollini quien logra culminar la obra en algo menos de cinco minutos. He aquí la manera.

Como conclusión podemos decir que si no se tratara de la interpretación de dos grandes pianistas sería sencillo elegir una de las dos presentaciones. A nosotros nos agrada especialmente la versión de Pollini ya que la de Lang Lang, si bien es técnicamente excelente, es excesiamente lenta. Nos agradaría que comentaras cuál te ha agradado a ti y cuales han sido los motivos que han fundamentado tu desición.

A Beethoven lo habría envenenado sin querer su propio médico

Según las conclusiones de los estudios realizados por un médico patólogo vienés, el gran Ludwin Van Beethoven habría fallecido a causa del envenenamiento preducido por una gran ingesta de plomo debido a un error no intencional de su propio médico personal.

El estudio reveló que en los meses previos a su muerte, los niveles de plomo en el cuerpo del compositor creciean notablemente cada vez que su médico personal lo trataba. El médico en cuestión era de nombre Wawruch, y era parte del plantel estable de la Universidad de Medicina de Viena.

Se puede leer algo mas sobre este tema en este artículo.

Natalia Karp sobrevivió al holocausto por tocar el piano

Natalia Karp, la pianista que falleció el lunes pasado con 96 años, sobrevivió al Holocausto porque el comandante del campo de concentración de Plaszlow en Polonia, al cual ella fue enviada, deseaba un poco de entretenimiento musical en sus cumpleaños.

Convocada el día que llegó, esperando ser asesinada, Natalia, en ese entonces una hermosa muchacha de 32 años, tocó el inolvidable y melancólico “Nocturno en Do sostenido menor” de Chopin. Cuando finalizó, Amon Goeth, el comandante, declaró: “Sie soll leben”, que significa “Ella debe vivir”.

“Fui llevada a su casa de campo donde había una fiesta con muchos invitados comiendo, bebiendo y vestidos con chaquetas blancas”, recuerda. “Luego de un momento, Goeth se volvió hacia mí y me ladró: “Ahora. Sarah. Toca ahora”. (Los Nazis llamaban a todas las mujeres judías “Sarah”). En aquella época Natalia no había tocado un piano desde que estalló la guerra y sus dedos estaban sumamente rígidos.

Cuando Goeth, quien fue escalofriantemente retratado por Ralph Fiennes en la película “La lista de Schindler” (1993), le dijo a Natalia que viviría, la pianista insistió firmemente en que su hermana Helena también debería ser liberada. Subsecuentemente se le ordenó que tocara para Goeth y otros superiores Nazis en varias ocasiones.

Pero su horrible y traumática experiencia aún no se había terminado. Luego de 10 meses fue enviada a Auschwitz, donde ella creía por completo que iba a morir. “Mi hermana y yo estábamos aferradas la una a la otra. Hurgábamos en la basura por cualquier cosa que nos sirviera de alimento. Cada día, pensábamos, podía ser el último”.

Su número de identidad—A27407—fue marcado en su antebrazo y jamás desapareció. Muchos años después un invitado lo observó en una recepción en Londres y vulgarmente le preguntó: ¿Qué te has hecho grabado allí—tu número telefónico?

Natalia fue liberada el día después del Día D y regresó a Cracovia, con su hermana, una bailarina. Cuando hizo su primera presentación luego de la guerra interpretó el Concierto para Piano No. 1 de Tchaikovsky, con su triunfante apertura de acordes, recordó: “Quería mostrarle a los Nazis que no había sido vencida”.

Natalia Karp fue capturada con dos amigas y su hermana menor, Helena, mientras intentaban escaparse del gueto de Tarnow en Polonia con papeles falsos; luego de ser capturadas fueron enviadas por la GESTAPO a ser fusiladas en Plaszow. Luego de la guerra se casó con Josef Karpf, un asesor en la Tesorería de Varsovia. Él fue trasladado a la embajada polaca en Londres, pero cuando decidieron trasladarlos nuevamente en 1950 la pareja permaneció allí, reclamando asilo a Gran Bretaña.

Gradualmente Natalia reanudó su carrera artística en Inglaterra, y, por precaución, quitaba la última “F” de su segundo nombre cuando debía hacer alguna presentación. Si bien se la oía interpretar frecuentemente obras de Beethoven y Schubert, Natalia siempre tuvo un afecto especial por la música de Chopin. Su técnica fue descripta como “esencialmente femenina”, con críticas que admiraban su “tono dulce y su intuitivo fraseo musical”.

En el año 1967, tocó para Oskar Schindler, a quien no había conocido previamente, cuando recibió el premio Martin Buber.

Que los niños escuchen música clásica mientras juegan

Otra manera de que los niños puedan ser introducidos a la música, adicional al hecho de hacerlos bailar composiciones clásicas, es hacer que escuchen música clásica durante sus horas de juegos.

Antes de que tus niños comiencen a jugar, haz una lista de piezas musicales clásica que te gustaría que escuchen con los nombres de los compositores; luego haz que ellos escojan una de las canciones. Cuéntales además, algunas pequeñas cosas sobre el compositor que eligieron para escuchar durante su hora de juegos. Pronto tus niños desarrollarán su propia preferencia musical y tendrán un conocimiento básico de los compositores.

Consejo: Asegúrate de tener una extensa colección de música para escuchar. Ten presente que varias piezas de los distintos periodos serán suficientes. Nos agradaría saber de otras maneras para seducir a los jóvenes a que escuchen este tipo de música. Si posees alguna esperiencia o idea al respecto puedes comentarla con nuestra comunidad a continuación.

Cómo aprender y enseñar a memorizar piezas de piano

He aquí el método más confiable y permanente que conozco para memorizar una pieza musical: transcribir la partitura entera a un pentagrama. En realidad, esto era hecho con gran frecuencia durante el periodo clásico, e incluso después. Se dice que Bach transcribía la música de aquellos compositores que él deseaba aprender. Unos cien años después, los músicos entusiastas copiarían las partituras en pentagramas con el fin de conocerlas mejor. Yo he utilizado esta técnica durante años, y le aseguro que funciona. Aunque esto no quiere decir que no sea un trabajo tedioso y extenso.

Si este método no les resulta útil a sus estudiantes, tal vez deba intentar que copien simplemente unos pocos compases o aquellos pasajes que les presenten dificultades. Esto lo ayudará a concentrar la atención en qué notas son.

Otro método para memorizar partituras es analizar la pieza armónicamente. En otras palabras, haga un análisis de acordes, análogo al análisis gramatical de las oraciones, como: articulo, sustantivo, verbo, preposición, etc. El análisis musical sería algo como esto: el primer acorde es un acorde de tónica con raíz en el comienzo. El siguiente es un pasaje escalar con la mano derecha, ascendiendo 1-1/2 octavas, y comenzando por la 5ta nota de la escala. Este método persigue la misma idea de transcribir la música, sin necesidad de transcribirla. Hace que el intérprete se enfoque en los detalles de dicha pieza musical.

Cuando era un niño y también siendo adolescente, solía memorizar tocando la música una, y otra, y otra y otra vez. Luego de un rato adquiría lo que se llama “memoria muscular”. El único inconveniente era que si no practicaba seguido perdía dicha memoria. Esta es la diferencia con los dos métodos anteriores que no poseían ninguna contrapartida.

Otro modo más efectivo, creo yo, de emplear la memoria muscular para memorizar piezas es utilizar los ojos al igual que los dedos. En otras palabras, mira lo que estás haciendo. Interpreta la pieza una frase a la vez, y toca cada frase varias veces, mientras miras que notas vas tocando.

El bajo es el alma de una pieza de piano, creo yo, incluso si a veces no lo parece. He aprendido que si te concentras y memorizas la parte de los bajos, la pieza entera sonará mejor. He tenido bastante éxito memorizando la mano izquierda y derecha separadamente, concentrándome en la parte de los bajos. Creo que la esencia de una buena memorización es simplemente prestar mucha atención a todo lo que estás tocando, así que no toques a ciegas.

Pianistas voluntarios tocan el piano a pacientes terminales

De nuestro corresponsal en USA

Desde la calle la gente puede ver el brillante vidrio que se extiende hacia el cielo y el gran letrero que anuncia al hospital AnMed, un Centro de Salud contra el Cáncer localizado en Anderson, Estados Unidos de América. Una vez adentro, vemos caminos que nos conducen a las oficinas de los médicos, las cuales no pueden ser vistas incluso desde la puerta de entrada.

Caminar por esas puertas puede ser intimidante, especialmente si el cáncer se ha expandido y el tratamiento es inseguro. En una esquina, cerca de algunas plantas, se encuentra un pequeño piano de cola negro. Está allí para hacer el ingreso al centro lo más tranquilizante posible.

pianistas voluntarios

Ningún músico conocido se sentará en este piano. Sólo pianistas voluntarios como Joshua Hawkins y Leigh Steadman interpretan allí, brindando una hora o más de su tiempo cada mes para tocar las canciones que conocen y algunas peticiones de aquellos que visitan el centro.

Usualmente, los pacientes oyen muchos himnos clásicos o canciones de jazz si se acercan cuando se encuentra tocando el Sr. Hawkins quien pretende generar en este hospital su propia versión del efecto Mozart. “Ha sido realmente como un ministerio para mí”, dijo el Sr. Hawkins. “Personas que se me acercan y me dicen que los he ayudado, es un verdadero ministerio pastoral para ellos y para mí. He sido capaz de animar sus espíritus a pesar de sus dificultades”. “Incluso algunos de los pacientes cantan con mi acompañamiento” dijo.

Kay Burns, la directora de la comunidad AnMed, dijo que fue ella quien sugirió añadir un piano al atrio principal del centro, luego de haber oído que otros hospitales hacían lo mismo. El programa comenzó en Anderson en el mes de febrero. Por lo general tocan alrededor de 10 músicos todos los meses. Aproximadamente de 15 a 16 voluntarios se encuentran en la lista de aquellos que pueden ser llamados para tocar. Se han ofrecido personas de todo el país, la mayoría de los cuales han sido pianistas de iglesias. Hasta ahora el esfuerzo se ha convertido en un gran éxito. Hemos tenido, dijo uno de los entrevistados, algunos pacientes que nos han dicho que escuchar el piano fue la mejor parte de su estadía en el centro contra el cáncer.

El Ave María de Gounod

Escuchando diferentes versiones del Ave María de Gounod me ha sorprendido la realizada por la soprano americana Kathleen Battle, muy similar a una de las versiones grabadas de Kiri Te Kanawa. Sinceramente, me ha dejado sin palabras su particular estilo y su gran delicadeza para cantar e interpretar esta singular pieza. La mostramos a continuación para que puedan brindarnos su opinión.


Bobby McFerrin es un artista americano que se hizo famoso por generar sonidos instrumentales perfectamente afinados utilizando solamente su voz. A continuación nos regala su versión del Ave María acompañado por un violoncelo. Por favor, no intenten hacerlo en casa.

Introducción al jazz de Egberto Gismonti

El músico y compositor brasileño Egberto Gismonti ha incursionado dentro de la escena del jazz hace ya unos cuantos años. A nuestra manera de ver, es uno de los compositores mas interesantes dentro de este género ya que ha desarrollado un estilo integralmente propio tanto en sus composiciones como así también en la interpretación de los dos instrumentos que domina: el piano y la guitarra (especialmente adaptada y modificada). Seguidamente lo podemos apreciar interpretando el tema “7 años” junto a su banda. Presten especial atención a la particularidad de su estilo de jazz.

La famosa silla de Glenn Gould

El pianista americano Glenn Gould fue diagnsticado varios años luego de su fallecimientos de una enfermedad mental llamada Síndrome de Asperger. En relación a ello poseía diversas obsesiciones entre la que se encontraba la silla con la cual se sentaba al piano. Ninguna de las que le eran ofrecidas, decía para explicar su curiosa elección, le eran satisfactorias. Solamente la que se muestra seguidamente era de su aprecio.

silla de Glenn Gould

Según se dice, la misma fue construida por el padre de Glenn Gould modificando según las preferencias del pianista una típica silla que usualmente se utilizaba para jugar a los naipes. En el siguiente video puede verselo tocando un fragmento de una partita de Bach utilizando la mencionada silla.

Gershwin y la composición de música para películas en sus últimos días

En 1935, luego de Porgy y Bess, George Gershwin dirigió su atención a las películas. Ese mismo año se mudó a California y escribió “Shall we dance?” (¿Bailamos?) para Fred Astaire y Ginger Rogers, y “A damsel in distress” (Una damisela angustiada) para Astaire, Joan Fontaine y Gracie Allen.


A comienzos de 1937 comenzó a experimentar dolor de cabeza, mareos y desmayos. Los análisis no revelaron ninguna causa aparente, pero el dolor de cabeza se incrementó con mayor frecuencia y severidad hasta que el 9 de julio Gershwin colapsó en un estado de coma y un tumor cerebral le fue diagnosticado. La Casa Blanca envió dos destructores para que trajeran de su yate, en la Bahía de Chesapeake donde se encontraba vacacionando, a uno de los más prominentes especialistas de cerebros. Con el tiempo necesario, el Dr. Dandy alcanzó el aeropuerto Newark en su camino a Hollywood; sin embargo, los cirujanos locales decidieron que era necesario operar a George y se encontraron con una situación desesperante.

Gershwin nunca se despertó de su coma y falleció el 11 de julio de 1937, a dos meses y medio de su 39º cumpleaños, silenciando prematuramente a una de las voces musicales americanas más frescas y creativas. El novelista John O’Hara resumió la actitud de muchos americanos quienes se rehusaron a creer que Gershwin había muerto cuando dijo, “No lo creeré si yo no quiero”.

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