La fábrica de pianos Estonia se expande

El año pasado, la fábrica de pianos Estonia exportó 300 pianos, siendo el 90 por ciento de ellos enviados a los Estados Unidos. En calidad y reputación, los pianos Estonia le están dando un gran desafío a los legendarios Steinway & Sons. Muchos músicos dicen que ser dueño de un piano Estonia, hechos completamente a mano, puede ser comparado con ser dueño de un Stradivarius, el legendario violín famoso por su calidad y sonido. Don Bennett, el dueño de PianoWorks en Duluth, vende pianos Estonia a compradores alrededor del sureste de Estados Unidos.

Pianos Estonia

“Los pianos Estonia tienen un tono memorable, y escucharlos es como escuchar cantar por primera vez a Frank Sinatra“, dijo Don en una entrevista telefónica. “Hay un montón de instrumentos finos y todos tienen características únicas, pero Estonia tiene una de esas “voces” memorables que nunca olvidarás”. La Galería de Steinway Piano en Austin, Texas, acaba de recibir su primer envío de pianos Estonia. “Sólo podemos conseguir 10 pianos al año porque Estonia no hace muchos y realmente son piezas de arte”, dijo Matthew Bird, administrador de la sala de exposiciones. “Los técnicos que afinaron los pianos que llegaron recientemente quedaron asombrados por su sonido y calidad”. “Trabajamos con pianos Steinways y son buenos, pero los pianos Estonia son algo aún mejores”, agregó.

En Georgia, la empresa PianoWorks ha estado vendiendo pianos Estonia por aproximadamente 5 años. Su precio varía entre USD 25,000 a USD 65,000. “Hubo un rumor corriendo a través de internet acerca de los pianos Estonia”, dijo Bennett. “Cuestan menos que un piano Steinway nuevo o alguna otra marca premium de pianos europea”. La empresa solo hace pianos de cola, y el proceso de producción lleva 3 meses. “Estos pianos son obras de arte,” dijo Venno Laul, director general de Estonia Piano. La gente de Estonia ha estado fabricando pianos por más de 200 años. Durante fines del siglo 19 y principios del siglo 20, había cerca de 20 empresas independientes fabricantes de piano en el país que tenía sólo un millón de personas.

La más notable de estas empresas era administrada por un artesano de Estonia llamado Ernst Hiis, ex empleado de Steinway & Sons, que ha estado fabricando pianos artesanales desde 1893, los cuales se convirtieron en el prototipo de los pianos Estonia de hoy en día. Cuando los Soviéticos ocuparon y luego se anexaron al Estado Báltico en 1940, el país conquistado fue obligado a enviarle a Stalin un regalo para su cumpleaños. El Parlamento de Estonia eligió enviarle un piano hecho por Hiis. Aparentemente, a Stalin le gustó tanto la calidad del sonido que le dió a Hiis una fábrica enorme, y gracias a esto pudo contratar a varios otros artesanos de piano para tener bajo su dirección bajo el nombre de “Estonia”.

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