Siguiendo con el tema de las lesiones de quienes tocan el piano, muchas lesiones son específicas de aquellas personas que tocan teclados electrónicos. Uno pensaría que gracias a ese mecanismo más liviano del teclado sería más sencillo tocar, pero de hecho, resulta mucho más difícil. Esto se debe a que la mayoría de las personas tienen una tendencia a presionarlos con mayor firmeza que como lo harían con las teclas normales (que pesan más), para compensar la escasez de resistencia. También, nos dejamos engañar por los niveles artificiales de sonido. A causa de los aspectos electrónicos del instrumento, nos hemos vuelto dependientes del volumen actual, en contraposición del volumen percibido. Por ejemplo, si estamos grabando el último nivel de dinámicos probablemente sea muy alto, pero para nosotros intérpretes, en nuestro monitor, tal vez parezcan muy suaves. Por lo cual, instintivamente, tratamos de tocarlos con mayor potencia para crear un sonido más fuerte, cuando en verdad no necesita ser reforzado. Mientras tanto, cuando más fuerte toquemos, tanto más se nos tensarán los dedos. Cuanto más rígidos estén nuestros dedos entonces, más lento tocaremos y más presión ejerceremos. Cuanta más presión ejerzamos sobre las teclas, más dolor nos causaremos. Por lo cual, la solución aquí es recordar en nuestra mente mientras tocamos que “suave es igual a rápido”. De este modo mantendremos nuestro sistema muscular mucho más relajado.
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