Entrenando los dedos para tocar el piano rápido y con precisión

¿Sabes cómo se ensilla a un caballo pequeño? Al principio parece ser imposible para el animal, que se acostumbre a las bandas de cuero y a las hebillas; parece que lo atan y esto le molesta bastante. Obviamente está por fuera del control de su amo. Pero, si miras de vez en cuando, mientras su amo le coloca el arnés, el joven caballo se acostumbrará cada vez más a la silla hasta que su amo podrá cabalgar sobre él con mayor seguridad. El joven caballo se encuentrará en ese momento perfectamente controlado. Si su amo hubiera intentado montarlo al comienzo, indudablemente el caballo lo hubiera arrojado al suelo.

Lo mismo ocurre con nuestros dedos, si importarse de si se trata de un pianista principiante o no. Al principio parece que no golpearán las notas correctas. Pero si perseveramos, repitiendo pequeños pasajes de alguna melodía, eventualmente nuestros dedos se acostumbrarán a posarse sobre las teclas correctas, y gradualmente conseguiremos aprender aquello por lo que tanto trabajamos: control de la velocidad y precisión en la digitación.

Ahora, podemos darnos cuenta de que durante los primeros intentos al practicar una pieza, si repites la pieza a una velocidad rápida la digitación y la precisión no serán fáciles de lograr. Es preferible que comiences tocando lento, o muy lento, hasta que los dedos sigan una línea natural y se habitúen a la melodía.

A continuación te indicaremos un espléndido y satisfactorio método y técnica de práctica para obtener rápidos resultados: estudia cuidadosamente de a dos o cuatro compases por vez tocándolos lentamente unas ocho veces, después tócalos una o dos veces más rápido. Luego estudia los dos o cuatro compases siguientes del mismo modo, y continúa así hasta que llegues a los últimos compases.

Una vez que lograstes realizar correctamente el paso anterior, toca la pieza desde el principio hasta el final, por lo menos nueve veces, muy lentamente. Intenta siempre tocar las notas correctas, y cuídate de no errarle varias veces. Luego, haz lo mismo pero un poco más rápido, no más de tres veces. Mientras estás tocando rápidamente, es aconsejable no parar frente a un error y seguir adelante con la melodía.

Nueve veces lento y otras tres rápido hacen doce veces. De practicar las piezas de doce a veinticuatro veces por día obtendrás un buen resultado. Adquirirás velocidad, al igual que digitación y exactitud. Al practicar de este modo estarás bien preparado para interpretar la pieza con facilidad en cualquier momento que así lo desees.