Gershwin y la composición de música para películas en sus últimos días

En 1935, luego de Porgy y Bess, George Gershwin dirigió su atención a las películas. Ese mismo año se mudó a California y escribió “Shall we dance?” (¿Bailamos?) para Fred Astaire y Ginger Rogers, y “A damsel in distress” (Una damisela angustiada) para Astaire, Joan Fontaine y Gracie Allen.


A comienzos de 1937 comenzó a experimentar dolor de cabeza, mareos y desmayos. Los análisis no revelaron ninguna causa aparente, pero el dolor de cabeza se incrementó con mayor frecuencia y severidad hasta que el 9 de julio Gershwin colapsó en un estado de coma y un tumor cerebral le fue diagnosticado. La Casa Blanca envió dos destructores para que trajeran de su yate, en la Bahía de Chesapeake donde se encontraba vacacionando, a uno de los más prominentes especialistas de cerebros. Con el tiempo necesario, el Dr. Dandy alcanzó el aeropuerto Newark en su camino a Hollywood; sin embargo, los cirujanos locales decidieron que era necesario operar a George y se encontraron con una situación desesperante.

Gershwin nunca se despertó de su coma y falleció el 11 de julio de 1937, a dos meses y medio de su 39º cumpleaños, silenciando prematuramente a una de las voces musicales americanas más frescas y creativas. El novelista John O’Hara resumió la actitud de muchos americanos quienes se rehusaron a creer que Gershwin había muerto cuando dijo, “No lo creeré si yo no quiero”.

  • Edgar López dice:

    Me sorprende la muerte de Gershwin nunca me imagine que por un tumor nos abandonara.

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