Si pensaba que la teoría musical era una pérdida de tiempo y no era necesaria para ampliar sus metas musicales, entonces lea las siguientes 5 razones para ver que esto no es verdad.
1. Lea música del pentagrama: Para poder tocar cualquier canción que esté en un pentagrama, bueno, puede ser difícil tocarla… pero ¡primero es necesario poder leerla!
2. Sea capaz de transportar: Supongamos que está tocando una partitura (y que ya puede leer) pero le parece que está sonando muy grave o muy aguda, o que simplemente no suena bien. Bueno, ahora podrá moverse a otro tono y hacer que suene mejor.
3. Sea capaz de modular: Será capaz de, con unos pocos movimientos de sus dedos, mover su música hacia un nuevo tono con una sucesión de notas tan agradables al oído que hará sonreír a todo su auditorio.
4. Aumentará su habilidad para improvisar. Nada más que decir.
5. Saber teoría musical lo ayudará a recrear aquellos sonidos que disfruta de sus canciones favoritas: esas fabulosas progresiones de cuerdas, esas partes que le dan a una canción su sonido particular.
Para aprender teoría musical no es necesario volverse un erudito en el tema. Simplemente aprenda lo básico. Conseguir un buen libro de teoría musical y pasar un par de minutos todos los días leyéndolo y haciendo los ejercicios que trae puede realmente mejorar sus habilidades para interpretar música.
Explorar el mundo de los pianos de juguete es como caer a través de la madriguera del conejo. Así lo comprobé cuando hice una nota acerca de tres conciertos realizados este mes en donde Phyllis Chen tocará distintas obras para piano, especialmente de Bach y Rameau, en un piano tradicional de concierto, como parte la serie de música de cámara en sitios históricos organizada por la sociedad Da Camera.
Para poder tocar con un piano de juguete, Chen se sentará en el piso, al estilo Schroeder de Snoopy. Ella planea llevar su Schoenhut (el Steinway de los pianos de juguete, como han confirmado varios artistas) a un vivero pre-fabricado de cartón en Culver City. Su techo elevado y sus paredes están cubiertos de distintas capas de jeans rotos, pegados en paneles de fibra de vidrio hechos con cáscaras de girasoles molidas.
En mi narración, Chen menciona la “afinación rara” de los pianos de juguete. Esto forma parte del encanto del instrumento: cada uno suena distinto. Pero de hecho, los pianos de juguetes pueden ser afinados. En estos instrumentos, las teclas están conectadas a unos martillos que golpean unas varas de metal (en vez de cuerdas, como pasaría en un piano de adultos). Si las notas son más graves de lo que deberían ser, la vara afectada puede ser rellenada para corregir el tono. Si está demasiado agudo, se puede poner un poco de alambre de cobre alrededor del final de la vara. Una gota de pegamento sellará el sonido.
También ovacioné el disco de Margaret Leng Tan, “El arte de los pianos de juguete”. Pero lamentablemente, no se encuentra disponible. Una aventura alternativa similar es el disco de Tan llamado “John Cage – Las Estaciones”. Es la mejor introducción a la música de Cage e incluye su corta pero potente suite para piano de juguete de 1948.
Las galerías Habatat anunciaron hoy el arribo anticipado del piano Kuhn-Bösendorfer, un imponente piano de cola artesanal de un valor de 1.2 millones diseñado por Jon Kuhn, el internacionalmente aclamado artista del vidrio. Este grandioso y elegante piano, de ébano pulido y de una extensión de 7’4’’ con las incrustaciones the vidrio de Kuhn, será la pieza central de la exhibición de la obra del artista en la Galería de arte Tyson’s Corner, cuyo valor asciende a los 3 millones de dólares. El piano se encontrará en exhibición a lo largo de cuatro semanas, comenzando el domingo 26 de Abril. La muestra de Kuhn se extenderá hasta el 17 de Junio.
“Habatat es la primer galería de arte de los Estados Unidos en exhibir el imponente Kuhn-Bösendorfer, que sería el piano de edición limitada más caro en la actualidad”, dijo Jay Scott, uno de los dueños de la galería, al realizar el anuncio. “Jon es considerado el principal escultor mundial en cristal frío, y ha sido una parte importante de nuestro negocio de arte de vidrio a lo largo de muchos años”, señala, “por eso estamos entusiasmados en que haya elegido a Habatat para esta muestra única”.
El sorprendente piano Bösendorfer fue producido a lo largo de un año y medio, y se trató de una “gran colaboración” entre L. Bösendorfer Klavierfabrik GmbH de Viena, Austria, y Jon Kuhn, cuyas creaciones fueron descriptas como “las mejores obras en cristal frío de todo el planeta”.
El Kuhn-Bösendorfer eleva el diseño de pianos de cola artísticos a un nuevo e importante grado y amplía su reputación. El instrumento (junto con su banco haciendo juego) posee un arreglo de más de quinientas mil facetas de cristales brillosos, ordenadas en un elegante diseño de doscientas joyas en forma de diamante sobre la caja de resonancia, las patas, la lira, la tapa y el banco. Un componente con diseño particularmente inusual es el logo de cristal que se encuentra sobre la tapa que cubre el teclado, con el nombre del comprador escrito en hilos de oro. Esto pretende asegurar que el nombre del dueño (sea un coleccionista de arte o un pianista profesional) perdure – junto con el piano.
Las creaciones de Kuhn han sido siempre conocidas por su inusual resplandor; aunque las luces sean bajas, el Kuhn-Bösendorfer brilla. A medida que la luz aumenta y se refracta con más intensidad en las joyas de Jon –especialmente en la tapa-, la totalidad del instrumento parece cobrar vida, incluso antes de que haya sonado la primer nota. Pequeños toques de color reflejado salpican la lámina de bronce y las cuerdas, como si hubieran sido puestos por el pincel de un pintor impresionista. “Es casi como que la luz misma ha renacido dentro de la brillante matriz de cristal, en el corazón de cada una de las piezas de Kuhn”, ha dicho un admirador recientemente.
Las capas de cristal de calidad óptica le aportan a la obra de Kuhn una ilusión de gran profundidad. “La gente parece querer sumergirse en ellas”, observó Mellisa G. Post, antigua curadora del Mint Museum of Craft + Design (Museo Mint de Arte + Diseño). “Jon ofrece a los asistentes una experiencia completamente dinámica. Uno está rodeado de luces y sombras, de color y movimiento como no podría experimentarlo en ningún otro sitio”.
Los Kuhns, como los coleccionistas llaman a sus obras, vienen en diversas geometrías: desde cubos hasta círculos pasando por elegantes óvalos, que parecieran querer levantarse de sus pedestales. Figuras con forma de cuña son suspendidas en marcos artesanalmente elaborados, similares a grandes collares. Hay unos grupos de péndulos brillantes con forma de estalactitas que proyectan rayos de luz por toda la habitación a medida que giran, transformando la totalidad del espacio de la galería en partes del “lienzo” del artista.
La obra de Kuhn está incluida en las colecciones permanentes de más de cuarenta museos y en la de la propia Casa Blanca. Éstas poseen una amplia variedad de tamaños que van desde las dimensiones de una mesa, a obras de proporciones monumentales (piezas independientes, adecuadas para amplios espacios exteriores o interiores), y están valuadas en precios entre los $6,000 y $1 millón. Primero Bloom (Florecer), un Kuhn cúbico de medio millón de dólares compuesto de más de 25,000 distintas superficies de cristal se pondrá a la venta en Habatat, entre muchas otras en una diversa selección de tamaños y precios. Pero el “plato fuerte” de la muestra será el piano, que debe ser visto en vivo para poder ser enteramente apreciado. Kuhn lo califica de “imponente. Sabíamos que iba a salir bien, pero nunca imaginamos esto”.
El piano Kuhn-Bösendorfer es tanto un excepcional instrumento de música como una atractiva obra de arte. Los Bösendorfer son aclamados por pianistas profesionales a lo largo de todo el mundo por su tono y su tacto inolvidables. “He llegado a entender que hay un cierto prestigio en el nombre”, dice Scott, “porque cuando le digo a la gente que entiende de pianos que vamos a tener un Bösendorfer de 7’ en la galería, sus ojos se iluminan”.
“Ignaz Bösendorfer comenzó a hacer sus pianos en 1828”, dice Kuhn. “Él los pensó como instrumentos de cuerda en lugar de considerarlos de percusión. Por eso es que los Bösendorfer se parecen más a un violín que otros pianos, y por eso es que algunos los llaman los “Stradivarius” de los pianos. Eso es lo que lo que les da su voz distintiva y su consistente funcionalidad –y por esta misma razón, varios de los antiguos siguen en circulación. Entonces, no es utópico asumir que este primer Kuhn-Bösendorfer va a poder seguir sonando a fines del siglo XXII, mucho tiempo después que yo haya dejado de existir,” se maravilla. “Si alguien compra hoy uno de mis pianos, su tátara tátara tátara tátara nieto va a estar disfrutándolo dentro de 180 años. ¡Eso sí es un legado!”.
Los pianos Kuhn-Bösendorfers están disponibles entre $1.2 y $3.5 millones, incluyendo el emblemático Imperial Concert Grand, de 9’6″ pies.
La compañía de instrumentos musicales Samick ha comprado a Seiler, una compañía fabricadora de pianos alemana de mucho éxito. La compañía anunció el 5 de este mes que ha firmado el contrato de adquisición con Seiler a fines del mes pasado y que ya ha empezado a juntar los equipos de producción de ambos sectores en su planta de Kitzingen. Según se ha dicho a principios del mes corriente, Samick invirtió $4,3 millones de dólares para la compra.
Seiler es una compañía establecida por un pianista y armador de muebles, Edward Seiler, en 1894, con un gran legado generado en la manufactura de pianos. Con la adquisición, Samick espera aumentar $50 millones de dólares en ventas a su facturación.
Las personas parapléjicas, especialmente las de las caderas hacia abajo, ahora pueden tocar el piano operando el pedal derecho de una manera inalámbrica, gracias a un método desarrollado por el ingeniero investigador Rüdiger Rupp, de la Universidad de Heidelberg. Por más de 20 años, ha habido controles para un pedal electromagnético para pianistas parapléjicos que intentamos desarrollar para los fabricantes de pianos Steingraeber & Sons. Todos fueron hechos a medida.
Ciertos generadores del pulso como sensores lumínicos, amortiguadores para la cabeza, almohadas de la espalda, aparatos para el cuello y tubos para la boca hacen posible que los pianistas discapacitados toquen piezas que incluyen el trabajo del pedal. Desde las obras completas de Beethoven hasta las del periodo contemporáneo. El invento ingenioso de Rupp permitió que los investigadores compensen esta pequeña falla que tenían los diseños anteriores. Junto a su equipo, ha desarrollado una tablilla activada a presión que los pianistas pueden sostener en su boca para controlar el pedal de acuerdo con la música.
Este artefacto solucionó el problema de un pianista profesional parapléjico de Noruega que se acercó a Rupp, según informes de la Universidad de Heidelberg. El concierto puede ser llevado a cabo sin ningún tipo de cables o artefactos visibles. “Hemos medido la fuerza con que un parapléjico muerde. Dependiendo de qué tan fuerte lo haga, podrá controlar la posición del pedal”, dijo el ingeniero. El artefacto usa un sensor de fuerza o de presión, que está pegado a la superficie de masticado en la mandíbula superior. “El paciente puede controlar la acción entera del pedal, incluyendo la posición intermedia y la velocidad en que el pedal se suelta”, explicó el ingeniero.