Se dice que con la intención de satisfacer las voluntades de un principe italiano cuyo tedio superaba toda medida, el religioso de origen aleman Athanasius Kircher ideó un piano de gatos el cual se puede apreciar en el dibujo que se presenta seguidamente.

El funcionamiento era bien sencillo. Primeramente debian seleccionarse gatos cuyos maullidos y gritos estuvieran afinados segun la escala del teclado. Luego, colocados cada uno de ellos en los compartimientos correspondientes a la tonalidad de su voz, se le estimulaba a gritar mediante la acción de una aguja que se le clavaba en el cuerpo cuando la tecla correspondiente era presionada. ¿El resultado? Una interesante melodía compuesta de maullidos y gritos de gatos. Lo que no ha trascendido es si este invento ha sido del agrado del principe o si era necesario recambiar los gatos integrantes del coro entre cada interpretación.
